|

Los socialistas revolucionarios
ante el fraude electoral
Por la Liga de
Unidad Socialista en la ediccion de Socialist Action, Augusto 2006
¡Todos contra el fraude electoral! ¡Recuento voto
por voto, casilla por
casilla!
¡Paro nacional en defensa de la
voluntad popular! ¡Por un Congreso Constituyente
que restituya la unidad y la soberanía nacionales!
MEXICO, D.F.—El fraude perpetrado el pasado 2 de julio
fue tan solo la culminación de una larga, costosísima e incompetente
manipulación del proceso electoral por parte de una amplia coalición de
poderosos grupos de empresarios (principalmente de nuestro país y de los
EUA, aunque también contaron con el apoyo y la participación de grupos de
capitalistas europeos, interesados todos en profundizar la rapiña
neoliberal de los bancos y los recursos energéticos de México).
El fraude no consistió simplemente en manipular los
resultados e inflar cifras, sino que principalmente fue perpetrado en
maniobras brutales como el (afortunadamente
fallido) intento de desafuero del
entonces Jefe de Gobierno del
DF, Andrés Manuel López Obrador.
El fiasco del
desafuero fue seguido por la campaña a favor del
candidato del
PAN emprendida, ilegalmente, por la Presidencia de la República. Tal como
lo declaró al diario El universal el ex-secretario de relaciones
exteriores, Jorge Castañeda: "Fox se la jugó por Calderón".
(¡Ante tal confesión de parte de sus "cuates", sobra ahondar
sobre las pruebas!).
El evenenamiento del ambiente con motes absurdos
("populista", "es un peligro para México..."), fue
seguido por llamadas telefónicas masivas y campañas de rumores para
infundir miedo a sectores vulnerables: que si AMLO les iba a quitar sus
casas, que si iba a instituir el terrorismo fiscal, que si llegaba a la
presidencia se iba a querer perpetuar "como Chávez, en
Venezuela"....
(Obviamente, los grandes medios de comunicación se han
cuidado muy bien de informar verazmente sobre Venezuela, porque de otra
manera se haría evidente que tanto el crecimiento económico como la
situación de derechos humanos en México son muy, muy inferiores a los del
tan vilipendiado, pero desconocido, país presididio por Hugo Chávez.)
Como juniors que creen que el dinero y el poder de sus
familias los exentan del respeto a las personas y a la integridad de los
ciudadanos de bajos o modestos recursos, la clase en el poder en México
pretende burlarse de los votos y de la voluntad de la gran mayoría de la
población. El dinero, la enorme concentración de riqueza y de poder, el
control de los medios de comunicación y los privilegios de los grandes
empresarios y sus peleles en el gobierno son el verdadero meollo del
fraude electoral: la cancha en la que se juegó la competencia no estaba
"pareja", sino exageradamente inclinada hacia la derecha.
El objetivo de la simulación fue garantizar la
dominación de la clase en el poder, y en especial de los grupos que se han
venido enriqueciendo (a expensas del
pueblo trabajador) gracias a su política "globalizadora" y
neoliberal. México es uno de los países donde el contraste entre pobres y
ricos es uno de los más altos en el mundo; y así lo quieren mantener.
Sin embargo, el control del Poder Ejecutivo, del
Legislativo, del Judicial, del IFE, de los medios de comunicación, la
compra de votos, la presión económica contra grandes sectores vulnerables y
empobrecidos no les bastaron.
Para evitar que se hiciera valer el voto de la población
pobre, utilizaron también lo viejos y ya muy conocidos chanchullos
electorales, como
la compra de representantes, los rellenos de urnas, alteración de las actas
y la intimidación a los votantes.
Por el respeto al voto de la población trabajadora
Nosotros los socialistas les decimos de frente a la
población que en este proceso electoral no nos sentimos representados por
ningún candidato, y para el pasado 2 de julio llamamos a votar por la
libertad de los presos de Atenco y de todos los presos políticos del
país.
Pero ante el fraude electoral, ante la burla que el
régimen hace del voto de millones de
trabajadores del
campo y la ciudad que votaron por AMLO, nosotros nos colocamos junto con el
pueblo trabajador en esta lucha por hacer respetar su voluntad.
Este nuevo estallido de descontento popular contra el
fraude no hace más que expresar la irritación y el descontento en contra de
la politica neoliberal de los gobiernos priistas y panistas.
El pueblo trabajador está hastiado de más de dos décadas
de desempleo, bajos salarios, empeoramiento de las condiciones de trabajo
(basta citar el ejemplo de la tragedia de Pasta de Conchos), dependencia
creciente de México con respecto al imperialismo, crecientes privatizaciones
de la seguridad social, de los energéticos, recortes a las pensiones de los
trabajadores.
Contrástese la superexplotación de los trabajadores con
la generosidad extrema que el sistema ha tenido con los
"pobrecitos" bancos.
Vivimos una crisis de la frágil y mocha
"democracia" dominada por el dinero. Cualquiera que sea el
desenlace, la situación será cada día más difícil y compleja. Con Calderón
como presidente, la clase en el poder tendrá en el puesto político central
a un representante débil e impugnado masivamente, sometido a todos los
caprichos del imperialismo y del saqueo del país de la clase empresarial;
pero con AMLO como presidente, los márgenes de acción del sistema en favor
de las mayorías no se ampliarán significativamente.
Y un interinato como
alternativa a la confrontación de los dos candidatos punteros sería sólo
una suerte de pospocisión, pero no resolvería el evenenamiento provocado
por la torpe clase en el poder mexicana y sus aliados estradounidenses.
Una solución duradera depende de que la movilización
popular no ceda, y que comience a generar una alternativa política que la
conduzca por los caminos de la independencia y una auténtica democracia
donde la población menos favorecida tenga a salvo sus derechos.
En primer lugar está la lucha contra el fraude, y por
detener el curso privatizador, de venta del
país y de superexplotación de los trabajadores que constituye el meollo de
la política entreguista del PRI y el PAN. Para hacer frente a ello,
requerimos la organización de fuertes actos de resistencia
como la
formación de comités contra el fraude electoral (en los barrios, por todo
el país), que culminen en un paro nacional.
La única solución para resolver el envenamiento, la
falta de unidad y la pérdida de soberanía es la convocatoria a un Congreso
Constituyente que ponga los cimientos de un nuevo gobierno; en suma, que
organice las acciones necesarias para alcanzar un México libre,
democrático, soberano, e independiente.
¡Por un paro nacional para echar abajo el fraude
electoral!
¡Libertad a los presos politicos de Atenco y de todo el país.!
¡Por una Asamblea Consituyente libre y soberana!
|