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La vida del cantante
y revolucionario Víctor Jara es una historia llena de inspiración, esperanza
y lágrimas. En solamente
cuarenta años hizo muchas cosas, pero quizás más importante fue que a
ayudó desarrollar una tipa de música, que se llama La Nueva Canción,
que se extendió en muchos países en Latina América. Su lucha por justicias para los
campesinos y trabajadores de Chile fue admirable y las letras de sus
canciones son poderosas. En
fin, él era un hombre sincero, valiente, y tan creativo que vivió como
un poeta y guerrillero.
Víctor Jara nació en
1932 en Loquen, Chile. Sus padres
fueron Manuel y Amanda, eran pobres y vivían en una casa pequeña. Manuel trabajaba en una fábrica y
tenía problemas con el alcohol.
Su madre, Amanda, trabajaba limpiando casas y lavando ropa. Eventualmente, su padre se fue y
dejó Víctor y Amanda en Loquen.
Sin embargo, Amanda era una mujer muy fuerte y sabía como vivir
en tiempos difíciles con una sonrisa.
Ella tocaba la guitarra muy bien y enseño a su hijo muchas canciones
tradicionales y cómo tocarlas en la guitarra también. Ella sería una persona muy
influyente en su vida.
Después de terminar
con esuela secundaria Víctor se fue a estudiar contabilidad en la
universidad. Dos años pasó y no
le gustaron sus clases y él buscaba por algo más profundo. Por eso, entró la iglesia católica
para ser un cura. Pero, otra
vez, se frustró con su vida y trabajo.
Finalmente, en 1962, regresó a Loquen, cerca de Santiago y se
dedicó a estudiar drama y música.
De 1962-1966 él
tocaba su guitarra en lugares diferentes y escribió muchas canciones sobre
su vida personal y de la situación política en Chile. En esta época se volvió comunista y
utilizó sus canciones para luchar por sus ideas de justicia, educación,
viviendas para los pobres, y un sistema de salud gratuita. En 1966, su carrera como cantante profesional empezó, y en el
mismo año hizo su primer disco.
En aquellos años
escribió letras muy poderosas contra el gobierno y el sistema
capitalista. Al mismo tiempo
desarrolló ideas sobre la vida de un artista. Describió, “Un artista debe ser un creador auténtico y en
esencia un revolucionario. Un
hombre tan peligroso como un guerrillero porque tiene un gran poder de
comunicación.”
Víctor fue un hombre
llena de esperanza y creía en un sistema que diera dignidad a hombres y
mujeres, y un futuro a los niños.
En una canción cantó, “Mi guitarra no es para los ricos. Mi canción es para la escalara de
mano que estamos construyendo a las estrellas.”
En los años antes de
la elección en 1973 habían muchos problemas entre de los soldados y los
trabajadores y campesinos que participaron en manifestaciones. Víctor nunca había querido
violencia, especialmente contra los pobres. Por eso, escribió esta canción en que habla con un
soldado, “Soldado no mátame, no
mátame soldado. Sé que tu mano
está temblando, no máteme soldado…soy tu hermano.” Pero el futuro llevó algo más peor
que él hubiera imaginado.
El ganador de la
elección fue el partido de Salvador Allende, Unidad Popular. Este partido fue comunista y Allende
había hecho promesas a los obreros de más programas sociales,
educación, un sistema de salud gratuita, etc. Estas ideas fueron muy progresivas en contra de los
intereses de los ricos en Chile y los gobiernos extranjeros, especialmente de los Estados Unidos. Por eso, el 11 de Septiembre, 1973,
con la ayuda del C.I.A. el ejército de Chile mató el presidente
Salvador Allende y pusieron miles de personas en el Estadio
Nacional. Víctor, un militante
y comunista, le pusieron en el estadio también.
Hay muchas historias
de qué le pasó, pero su esposa, Joan Jara, cuenta esta historia. Por cinco días el ejército le
preguntó muchas cosas sobre su vida y creencias. Le pegaron, lo dejaron sin agua ni
comida, y finalmente lo trajeron al estadio con los otros. Cuando Víctor entró muchas personas,
sus compañeros y los soldados también, le reconocieron. Había caos y al fin los soldados le
rompieron sus manos y su boca.
Joan dice que un soldado le dijo a Víctor, “¡Canta ahora
cabrón!” Y como el hombre
valiente que era, Víctor empezó a cantar “Venceremos” la canción del
partido Unidad Popular. Los
soldados le dispararon en la cabeza.
Es verdad que su
muerte fue triste, pero su vida es un ejemplo para todos. Como él, debemos luchar por las
cosas en que creemos y vivir con pasión en esta vida que pasa tan
rápidamente.
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