|

Bolivia: Porque Los Lideres Estadounidenses Estan Preocupados
por Gerry Foley, en la ediccion de Socialist Action, Abril
2006
Traducido por Rob Segovia-Welsh y Kane Smego
La victoria de Evo Morales en la elección presidencial
de Bolivia el 13 de Diciembre primeramente sonó alarmas en el gobierno de
los EEUU y también en la prensa capitalista. Esta victoria continuó con una gran serie de derrotas contra
los partidarios de imperialismo Americano en América Latina. Por esto, la prensa capitalista declaró
a este triunfo “un nuevo paso a la izquierda” para la región y hasta un
acercamiento hacia el socialismo.
A causa de esto, había preocupación para los
capitalistas y sus voceros. Bolivia
es un país pequeño y pobre, pero ya muestra su carácter radical en ser el
campo de la rebelión contra la ofensiva capitalista internacional. De este modo se ha puesto la gran luz de
la revolución antiimperialista y anticapitalista, particularmente la cual
que está en la parte más sur de
América Latina. Además, Bolivia es
un país rico en recursos naturales.
Por ejemplo, tiene reservas de petróleo y gas natural que son los
segundos más grandes de América Latina y grandes cantidades de hierro y
manganesa recién descubiertos.
Desde que Morales se hizo presidente,
estableció su gobierno y demostró, por la primera vez, sus intenciones
políticas que intenta seguir, parece que ya se están calmando los
imperialistas y sus partidarios.
Así escribió la periodista del Washington Post, Pamela Constable en
la edición del 21 de Febrero, “En este momento, por lo menos, el presidente
Bush y su administración están esperando que Evo Morales, de quien estaban
preocupando que se haría un gran problema para los EEUU, sea un hombre con
el cual pueden hacer negocio.” El
articulo siguió, “Morales, quien tiene 46 años, ya ha disminuido sus
críticas anti-Americanas que estaban presente en sus discursos de
campaña. Más significativamente, él
se ha retirado de su condenación inicial de los programas antidrogas de los
EEUU por ser una excusa para usar intervención militar y ahora dice que las
permitirá seguir mientras que sigan la ley Boliviana.”
Con una pregunta más fundamental, Constable
escribió: “Otro problema potencial para las relaciones entre de los EEUU y
Bolivia es que los partidarios de Morales esperan que se cumplan las
promesas de cambios económicos radicales.
Por ejemplo, cuidar estrictamente las reservas de gas natural, la
cual podría disuadir inversiones extranjeras y alejar a Bolivia de los EEUU
y sus pactos comerciales regionales.
“Pero aunque, Morales parecería
ideológicamente compatible con Chavez en Venezuela, los analistas y
oficiales de los EEUU dijeron que Morales parece más pragmático y abierto a
compromisos. Dijeron también que él
podría ganar de forjar relaciones con otro vecino en la región, el
presidente Colombiano Alvaro Uribe, un fiel aliado de los EEUU.”
Históricamente los EEUU nunca han aceptado
los regímenes reformados en América Latina sino que ha arreglado el derrocamiento
de todos ellos. En el caso de Bolivia, los EEUU hizo tratos por algunos
años con el régimen, el cual se puso en poder en la revolución de
1952. Esto tuvo éxito en sacar de
los logros de la revolución y abrió el camino para la instalación de una
dictadura militar en 1964.
El gobierno del Movimiento Revolucionario
Nacionalista que se hizo cargo en 1952 no condujo a la revolución, pero era
capaz de levantarse al poder porque la revolución había fallado de producir
su propio liderazgo político. Por
algunos años, el gobierno permanecía bajo la presión de un movimiento de
trabajadores revolucionarios de que era incapaz de controlar.
Morales está también bajo presión de un
movimiento en masa que él no ha conducido.
En 2003 y 2005 los movimientos en masa se levantaron contra las
políticas pro-imperialistas de las administraciones incumbentes que
alcanzaron hasta el punto de la insurrección. Ni Morales, ni su partido, el MAS, jugaron un papel clave en
estas manifestaciones. Fueron
conducidos primariamente por la Confederación de Obreros Bolivianos (COB),
la Confederación de Obreros Regionales de El Alto, y la Federación de
neighborhood councils de El Alto.
Ninguna de estas organizaciones ha apoyado a
Morales. Además, ellos han
propuesto la formación de una Asamblea Popular para representar
directamente las masas movilizadas, y han declarado que ningún parlamento
burgués resolverá los problemas de los trabajadores Bolivianos. Después de la elección, ellos declararon
que sitiaban el presidente nuevo, exigir que les respondiera a sus
demandas.
El primer gesto importante de Morales,
después de la elección era irse hasta la fortaleza del lado derecha, Santa
Cruz, y anunciar que intentaba respetar la propiedad privada y apoyar la demanda
para “autonomía” de los capitalistas y rancheros regionales. Es decir la separación de un gobierno
central que no lo confía.
Al mismo tiempo, él anunció que estaba
abriendo el camino para que las empresas privadas se pudieran encargar de
las minas de hierro y magnesio.
Éstas están colocadas en la ciudad de Mutun, un parte del país en el
sureste que está dominado por el lado derecha. Esta decisión levantó un clamor en el movimiento en
masa. Quizás, a causa de esto, el
ministro responsable en el gobierno de Morales ha anunciado recién que está
reconsiderando esta decisión. Pero
todavía la resolución de este problema
está por ver.
Con la pregunta muy importante del aumento
del sueldo mínimo, Morales ha echado atrás en su promesa. Según Econoticias.Bolivia, un sitio en
el Internet, el candidato de MAS prometió triplicar el sueldo mínimo de 480
Bolívares ($US60) a 1500 Bolívares ($US185). Sin embargo, después de la elección el gobierno ofreció un aumento de solamente 3% a los
profesores y negó que hiciera una promesa aumentar el sueldo mínimo.
Los profesores y el movimiento de labor
están respondiendo con una furia contra esta decisión. Econoticias relató en el 8 de Febrero:
“En todo distrito están convocando por reuniones y asambleas emergencias. Una renovación de movilizaciones es
inminente. El Central Obrera
Boliviana declaró un estado de alerta y movilizaciones en respuesta al
propuesto del sueldo de Morales y además su intención de convocar una
Asamblea Constituyente sin la participación de la mayoría de los grupos
indígenas y los trabajadores.”
La pregunta de una Asamblea Constituyente,
la cual se espera que se elija en
Julio y empiece en Agosto,
también es un punto de conflicto por el gobierno nuevo. La vocación de esta tipa de asamblea fue
unas de las concesiones que presentó el régimen previo para difundir el movimiento revolucionario en
masa.
Una organización Trotskista de Argentina, el
Partido de Trabajadores al Socialismo (PTS), ha notado que el plan de
Morales acerca de la asamblea es hacerla adoptar un pacto social en medio
de todas las secciones de la población Boliviana, y además los
capitalistas. Basado en una cuenta
de un ensayo (Palabra Obrera) por un compañero Boliviano, el edición de
Estrategia relató que Morales había convocado “una asamblea para ‘unir los
Bolivianos, con respeto a su diversidad’ y también para, ‘realizar un pacto
social’ en el armazón de la constitución política presente, y buscar
acuerdos con los comités cívicos, la burguesía, la iglesia y otros factores
del poder.’”
Sin embargo, los partidos del lado derecha
demandan que la Asamblea Constituyente se limite solamente a las preguntas
políticas, y que no haga decisiones que afectarían los derechos propiedades
o las prerrogativas de los patrones.
También demandan que el tamaño de la asamblea ser limitado para
asegurar el predominio de personas importantes.
Obviamente, será una lucha prolongada sobre
las condiciones de la elección de la asamblea y el campo de su
autoridad. Ahora, estas preguntas
están lejos de ser determinados y probablemente serán decididos por la
movilización social en el futuro, así como por el papel de los liderazgos
políticos que están convocando un gobierno basado en las masas.
Una cuestión más inmediata por el gobierno
de Morales es el paro de los pilotos de Aerolínea Nacional Boliviano
(LAB). Esta empresa fue hecha
parcialmente privada en 1996 y robada por sus nuevos “compañeros”
capitalistas, hasta el punto presente que ya casi no tiene dinero.
Los pilotos y el movimiento de labor por lo
general están exigiendo que el gobierno “lo intervenga.” Es decir que se encargue de la
gerencia. Están llamando por una
toma del poder permanente, pero hasta ahora Morales ha consentido solamente
a una “intervención” temporaria. En
total, es obvio que muchos conflictos dramáticos sociales y políticos se
van a pasar en Bolivia en los próximos seis meses. Era y será necesario defender el
gobierno de Morales contra el lado derecha local y los imperialistas. Aún es claro que este gobierno no
determinará lo tanto que se preocuparán los imperialistas y capitalistas
Bolivianos, sino que serán el movimiento en masa y sus liderazgos que lo
harán.
|